Cuando un campus virtual deja de ser un LMS y se convierte en una experiencia: el caso de éxito de ECAM con Inserver

En las plataformas de formación, no todo vale. Especialmente cuando hablamos de escuelas creativas, donde la experiencia, la identidad y el “cómo” son tan importantes como el contenido. La ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) lo tenía claro: necesitaba un campus virtual que no solo funcionara bien, sino que se sintiera propio.

El reto estaba claro. Muchas de plataformas LMS cumplen a nivel técnico, pero no siempre son capaces de transmitir personalidad, comunidad y coherencia visual. Para resolverlo, ECAM confió en Inserver, especialistas en soluciones e-learning con Moodle, que en colaboración con Mechanic Games, expertos en diseño interactivo y gamificación. y Divertifica, quien ha acompañado a la ECAM en la conceptualización pedagógica y estratégica. El resultado es un campus que rompe con la idea clásica de “listado de cursos” y plantea una experiencia digital con carácter propio.

 

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El punto de partida: cuando lo estándar se queda corto

ECAM buscaba algo muy concreto: efectividad, usabilidad y una navegación extremadamente intuitiva, todo ello envuelto en un estilo elegante y propio. No querían que la plataforma condicionara el contenido ni que el entorno digital fuera una barrera para la creatividad. El campus tenía que ser un aliado, no un límite. Además, había un requisito clave que muchas veces se pasa por alto: autonomía total. El equipo necesitaba gestionar contenidos, cursos y usuarios sin depender constantemente de terceros, manteniendo siempre el nivel estético y funcional que define a la escuela.

Aquí es donde el proyecto deja de ser “implementar Moodle” y pasa a ser diseñar una experiencia formativa completa.

Un onboarding que habla el lenguaje del alumnado

Uno de los grandes diferenciales del campus es su capa de gamificación. En lugar de mostrar un catálogo plano de titulaciones, el estudiante entra en un entorno interactivo donde, con un clic o pasando el ratón, descubre qué es ECAM y qué puede llegar a ser si apuesta por su oferta formativa.

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Este enfoque no es solo más atractivo: es más coherente con la forma en la que las generaciones actuales consumen información. Y, además, contra todo pronóstico inicial, la experiencia mejora todavía más en móvil, algo impensable al inicio del proyecto. La gamificación no se usa aquí como adorno, sino como una herramienta para reducir fricción, mejorar el onboarding y generar curiosidad desde el primer acceso.

Identidad visual: cuando el campus también es marca

Hay un momento clave en cualquier proyecto digital: cuando el cliente entra y dice “esto es muy nosotros”. En el caso de ECAM, la identidad se reconoce al instante. La geometría del edificio real de la escuela se traslada al entorno digital, acompañada de guiños visuales al mundo audiovisual —como el coche de rodaje o referencias icónicas como el DeLorean—.

Pero lo importante no son los detalles aislados, sino el conjunto. Landing comercial, campus virtual y Moodle están perfectamente alineados: tipografías, colores, disposición de elementos y tono visual responden a un mismo sistema. Nada está ahí por casualidad.

El resultado es un entorno coherente, donde cada elemento cumple una función clara y refuerza la experiencia global.

El mapa como metáfora: aprender sin sentirse solo

Uno de los conceptos más potentes del proyecto es la metáfora del mapa. Aunque la formación sea online, ECAM no quería que el estudiante se sintiera aislado. Entrar al campus es una forma de recordarle que forma parte de una comunidad, que hay cientos de personas aprendiendo al mismo tiempo, aunque no las vea. Es una representación visual de una realidad que existe, pero que normalmente no se percibe en un LMS tradicional. Aquí, el diseño no solo organiza contenidos: construye sensación de pertenencia.

La clave del proyecto: autonomía real

Desde el punto de vista de Inserver, el enfoque fue claro desde el primer día. La consultoría no se centró en funcionalidades, sino en entender cómo trabajaba ECAM: equipos multidisciplinares, procesos ágiles y necesidad de reacción rápida. Eso llevó a una decisión estratégica: la autonomía debía ser el eje del proyecto. El campus tenía que ser potente, sí, pero también fácil de gestionar internamente. Hoy ECAM es completamente autosuficiente. Crear cursos, subir recursos o gestionar usuarios es lógico, intuitivo y no requiere conocimientos técnicos avanzados.

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Y lo más relevante: todo ello sin renunciar a la elegancia, la usabilidad ni el estilo, aspectos que la escuela consideraba innegociables

Decisiones técnicas que miran al futuro

Otro punto crítico fue garantizar que el diseño a medida no se convirtiera en un problema a medio plazo. Para ello, Inserver optó por una estructura modular y limpia, sin tocar el núcleo de Moodle. Esto permite mantener la personalidad visual del campus sin bloquear futuras actualizaciones de la plataforma.

Traducir la identidad de ECAM a patrones de interfaz reutilizables —componentes, tipografías, colores, microdetalles— fue clave para construir un sistema sólido, escalable y fácil de mantener.

Gamificación usable: el equilibrio que marca la diferencia

Desde Mechanic Games, el reto fue claro: combinar el prestigio de una escuela de primer nivel con una atmósfera lúdica y acogedora, sin caer en lo infantil ni en lo excesivamente complejo. El lenguaje de los videojuegos se tradujo a una experiencia universal, accesible para cualquier usuario, no solo para perfiles “gamer”. Cada interacción ofrece feedback claro y positivo, eliminando fricciones y facilitando la navegación.

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La optimización técnica fue fundamental: modelado, animaciones y renderizado ajustados al milímetro para que el campus cargue rápido y funcione igual de bien en ordenador, tablet o móvil. Porque una buena experiencia, si no es fluida, deja de ser buena.

Resultados: cuando la experiencia funciona

Hoy, más de mil alumnos utilizan el campus virtual de ECAM y la respuesta es unánime: la experiencia gusta. El campus no solo cumple su función formativa, sino que refuerza la identidad de la escuela, mejora el engagement y permite al equipo interno trabajar con total independencia.

Este proyecto demuestra que no hace falta reinventar Moodle para crear algo diferente. Hace falta entenderlo, respetarlo y apoyarse en él para construir un campus con carácter.

Si una escuela quiere pasar de un LMS genérico a un campus con personalidad, la pregunta clave no es “qué plataforma usamos”, sino “qué queremos que el estudiante sienta cuando entra aquí”. Cuando esa respuesta guía las decisiones técnicas y de diseño, el resultado deja de ser una plataforma más y se convierte en una experiencia.

 

Categorías: Gamificación, LMS, Moodle4Go


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