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Diversímetro 2.0

Escrito por Jesús Lázaro | 25 de junio de 2026

El lunes 15 de junio celebramos Diversímetro 2.0, un evento de Inserver para seguir impulsando una forma diferente de hablar de diversidad e inclusión en el entorno laboral.

Y sí, decimos “seguir” porque esta ha sido ya nuestra segunda edición. Después de una primera experiencia muy positiva, teníamos claro que queríamos volver a reunir a empresas, entidades y profesionales para abordar una cuestión tan necesaria como la diversidad, pero sin caer en el formato de siempre. Porque seamos sinceros: ya hay demasiados eventos iguales, con la misma mesa redonda, la misma presentación interminable y las mismas frases que suenan muy bien, pero que luego cuesta aterrizar en el día a día de las empresas.

En Inserver creemos que la diversidad y la inclusión no pueden quedarse en un cartel bonito, en una campaña puntual o en una obligación que se marca en una checklist. Tienen que vivirse, trabajarse y entrenarse. Y para eso hace falta generar experiencias que conecten con las personas, que les hagan participar, debatir, dudar, reírse un poco y, sobre todo, mirar su entorno laboral con otros ojos.

Por eso nació Diversímetro: para hacer las cosas de otra manera. Para demostrar que se puede hablar de discriminación laboral con rigor, pero de una manera atractiva. Que se puede aprender sin tener la sensación de estar asistiendo a “otra charla más”. Y que se puede trabajar la diversidad desde una experiencia participativa, práctica y sobre todo con un sentido.

La cita fue en el espacio Impact Hub Gobernador, en Madrid, un lugar perfecto para reunir a empresas de todos los sectores con un objetivo común: reflexionar sobre cómo construir entornos laborales más seguros e  inclusivos.

Nada de café frío, diapositivas imposibles y caras de “esto ya me lo sé”. En Diversímetro 2.0 vinimos a jugar, a debatir, a incomodarnos un poquito (en el buen sentido) y a llevarnos herramientas reales para actuar.

¿Quieres verlo?

¿Cómo de inclusivos somos realmente?

Al evento asistieron empresas de sectores muy diferentes, lo que hizo que la experiencia fuese todavía más enriquecedora. Porque la diversidad no es un tema exclusivo de un departamento, de una industria concreta o de empresas “muy grandes”. La diversidad atraviesa cualquier organización: desde recursos humanos hasta dirección, desde equipos técnicos hasta atención al cliente, desde pequeñas empresas hasta grandes corporaciones.

Por eso, uno de los grandes valores del encuentro fue reunir a personas con realidades profesionales distintas, pero con una preocupación común: cómo construir entornos laborales más seguros, más inclusivos y más conscientes.

Y aquí viene una de las claves: no se trataba de dar respuestas cerradas ni de repartir carnés de “empresa inclusiva”. Se trataba de observar, escuchar, pensar y preguntarnos: ¿qué haríamos en esta situación?, ¿qué sesgos se están activando?, ¿qué señales de alerta deberíamos detectar antes?, ¿cómo podemos actuar mejor la próxima vez?

Para hablar hay que saber

Para conducir el evento contamos con dos presentadores que supieron darle al concurso el ritmo, el humor y la energía que necesitaba: Adrián de Alpilpil, y Tigrillo. Su papel fue fundamental para que la dinámica fluyera, para generar participación y para conseguir algo que no siempre es fácil cuando hablamos de diversidad: crear un ambiente cercano, cómodo y, al mismo tiempo, con contenido de valor.

Pero Diversímetro 2.0 no habría tenido sentido sin las entidades colaboradoras que nos acompañaron y que aportaron conocimiento, experiencia y realidad a cada una de las situaciones planteadas. Queremos agradecer especialmente la participación de HelpAge España, COGAM, ONG Rescate, Fundación Once, Asociación Yo No Renincio y Federación de Mujeres Progresistas 

 

Cada una de estas entidades ayudó a representar y contextualizar distintos tipos de discriminación que pueden aparecer en el entorno laboral: edadismo, discriminación hacia personas LGTBIQ+, racismo, discriminación por origen o cultura, barreras hacia personas con discapacidad, exclusión de personas migrantes o refugiadas, y otras muchas situaciones que siguen formando parte del día a día de demasiadas personas.

Su presencia fue clave para que el evento no se quedara en un ejercicio abstracto. Porque una cosa es hablar de diversidad desde una presentación bonita, y otra muy distinta es escuchar a organizaciones que trabajan cada día con personas que sufren estas barreras de forma directa.

El concurso: equipos, tarjetas y decisiones bajo presión

La mecánica de Diversímetro 2.0 estaba diseñada como un concurso  por equipos. Al llegar, las personas asistentes pasaban a formar parte de un equipo y, durante la actividad, tenían que enfrentarse a diferentes situaciones inspiradas en casos reales o muy reconocibles dentro del entorno laboral.

Cada situación planteaba un posible conflicto, comentario, decisión o comportamiento relacionado con la diversidad. El reto era analizar lo que estaba ocurriendo y decidir a que equipos afectaba esa situación. Las personas tenian que levantar la tarjeta de su equipo si sufrian esa discriminación.

Y aquí venía lo interesante: no siempre había una respuesta tan evidente como parecía al principio.

Algunas situaciones eran más directas. Otras eran más sutiles. Algunas generaban consenso rápido. Otras abrían debate. Y precisamente ahí estaba el valor del juego: en comprobar que muchas veces los sesgos no aparecen con un cartel luminoso que diga “esto es discriminación”. A veces aparecen disfrazados de costumbre, de broma, de “siempre se ha hecho así” o de “yo no lo decía con mala intención”.

Lo importante no era ganar, sino mirar mejor

Sí, había concurso. Sí, había equipos. Sí, había tarjetas. Y sí, también hubo ese puntito competitivo que siempre anima cualquier dinámica. Pero el objetivo de Diversímetro 2.0 no era simplemente acertar respuestas.

El verdadero objetivo era entrenar la mirada.

Porque muchas empresas ya tienen planes de igualdad, protocolos, compromisos y documentos bien redactados. Y todo eso es importante, por supuesto. Pero la inclusión real se trabaja en lo cotidiano: en cómo se organiza una reunión, en quién toma la palabra, en cómo se reparten las oportunidades, en qué comentarios se permiten, en qué bromas se cortan, en cómo se acompaña una situación de discriminación y en qué se hace cuando alguien levanta la mano.

Diversímetro 2.0 puso precisamente eso sobre la mesa: la distancia que a veces existe entre lo que una empresa dice que es y lo que ocurre realmente en sus equipos.

Y lo hizo desde una propuesta sencilla pero potente: jugar para pensar, pensar para detectar y detectar para actuar.

El Kit de supervivencia de la diversidad

Todas las personas asistentes se llevaron además un Kit de supervivencia de la diversidad, pensado como una herramienta práctica para seguir trabajando después del evento.

Porque una jornada puede inspirar, remover y abrir conversaciones, pero el verdadero cambio empieza cuando volvemos a nuestros espacios de trabajo y aplicamos lo aprendido. Por eso, este kit recoge recursos, pautas y claves para identificar situaciones de discriminación, responder ante ellas y promover entornos laborales más inclusivos. Además de alguna sorpresa ;)

Podríamos decir que es una especie de botiquín contra los sesgos: no soluciona todos los problemas por arte de magia, pero ayuda a saber qué mirar, cómo actuar y por dónde empezar.

El kit parte de una idea muy clara: todas las personas podemos hacer algo. No hace falta ocupar un cargo directivo para detectar un comentario fuera de lugar. No hace falta trabajar en Recursos Humanos para acompañar mejor a una persona compañera. No hace falta esperar al “gran plan estratégico” para empezar a cambiar pequeñas dinámicas que hacen que un entorno sea más o menos seguro.

La diversidad se trabaja con políticas, sí. Pero también con conversaciones, decisiones y gestos diarios.

Diversidad con sentido, no como decoración corporativa

En Inserver creemos que la diversidad no puede ser un adorno de comunicación interna ni una campaña que se activa solo en fechas señaladas. La diversidad tiene que formar parte de la cultura de las organizaciones, de la formación, del liderazgo y de la manera en la que las empresas se relacionan con sus equipos.

Por eso, Diversímetro 2.0 fue mucho más que un evento. Fue una forma de demostrar que se puede hablar de discriminación laboral sin caer en el discurso aburrido, culpabilizador o excesivamente técnico. Se puede hacer de forma participativa, con humor, con rigor y con impacto.

Y, sobre todo, se puede hacer conectando con la realidad. Porque cuando una persona reconoce una situación, se ríe con cierta incomodidad, debate con su equipo y dice “esto pasa más de lo que pensamos”, ahí es donde empieza el aprendizaje de verdad.

Gracias por hacerlo posible

Queremos dar las gracias a todas las empresas y profesionales que asistieron a Diversímetro 2.0 y participaron con tanta energía. Nos encantaría pensar que quienes vinieron se llevaron algo más que una mañana diferente. Que se llevaron preguntas. Que se llevaron ideas. Que se llevaron alguna incomodidad útil. Y, sobre todo, que se llevaron ganas de aplicar lo aprendido en sus espacios de trabajo.

Y si después de todo esto alguien sigue pensando que la diversidad es solo “un tema de cumplimiento”, quizá es que todavía no ha probado nuestro PACK DIVERSITY.

¿Quieres probarlo?