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25 N - Las Red Flags no se ignoran

Escrito por Inserver | 29 de octubre de 2026

¿Una broma sin importancia? ¿Un comentario desafortunado? ¿Una insinuación que incomoda, pero que nadie se atreve a señalar? No todas las situaciones de acoso empiezan con una señal de alarma evidente. Algunas comienzan con comportamientos que, de tanto repetirse, hemos terminado normalizando.

Y ahí está precisamente el problema.

Cada 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hablamos de igualdad, sensibilización y compromiso. Las empresas se suman a campañas, comparten mensajes y reivindican entornos laborales seguros.

Pero hay una pregunta que deberíamos hacernos antes de publicar otro mensaje corporativo: ¿Sabrían nuestros equipos identificar una situación de acoso sexual o por razón de sexo si ocurriera delante de ellos?

Porque prevenir la violencia también implica reconocer esas primeras señales de alerta. Y para eso, la formación tiene mucho que decir.

El acoso sexual en España: los datos que no podemos seguir ignorando

No estamos hablando de situaciones excepcionales. Estamos hablando de una realidad que afecta a millones de mujeres. Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, publicada por el Ministerio de Igualdad en diciembre de 2025:

  • El 36,2 % de las mujeres de 16 o más años residentes en España ha sufrido acoso sexual en algún momento de su vida. Esto representa aproximadamente 7,7 millones de mujeres.
  • El 6,6 % de las mujeres, alrededor de 1,4 millones, ha sufrido acoso sexual por parte de un hombre de su entorno laboral.
  • El 64,5 % de las mujeres que han sufrido acoso sexual afirma haberlo experimentado en más de una ocasión.

Y hay otro dato que merece especial atención: entre las mujeres que han sufrido acoso sexual, un 10,1 % identifica como agresor a un compañero de trabajo y un 6,4 % a un jefe o supervisor.

Las cifras hablan por sí solas. El acoso sexual no es un problema ajeno a las organizaciones. Puede estar presente en oficinas, reuniones, eventos corporativos, canales de comunicación internos o relaciones profesionales donde existe un desequilibrio de poder. Y no, que una conducta se haya normalizado no significa que sea aceptable.

Las red flags del acoso: cuando lo preocupante parece cotidiano

Cuando pensamos en acoso sexual, solemos imaginar situaciones graves y evidentes. Sin embargo, existen comportamientos que pueden funcionar como primeras señales de alerta y que, con demasiada frecuencia, pasan desapercibidos. Pensemos en situaciones como estas:

  • Comentarios recurrentes sobre el físico de una compañera que generan incomodidad.
  • Bromas sexuales que se justifican con un «no te lo tomes tan en serio».
  • Mensajes personales o insinuaciones insistentes después de recibir una negativa.
  • Actitudes de desprecio o humillación relacionadas con el sexo de una persona.
  • Insinuaciones de un superior que vinculan oportunidades profesionales con una relación personal.

¿Te resultan familiares? Ese es precisamente el problema.

No todos estos comportamientos constituyen automáticamente una situación de acoso desde el punto de vista jurídico. Pero sí pueden ser señales que merecen atención y que una organización responsable no debería ignorar.

Además, conviene diferenciar dos conceptos. El acoso sexual implica comportamientos de naturaleza sexual que atentan contra la dignidad de una persona. Por su parte, el acoso por razón de sexo se refiere a conductas discriminatorias relacionadas con el sexo de una persona que generan un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

Ambos están reconocidos en el artículo 7 de la Ley Orgánica 3/2007. La cuestión es sencilla: si queremos prevenir estas situaciones, primero tenemos que aprender a reconocerlas.

Tener un protocolo contra el acoso está bien. Conseguir que funcione es mucho mejor.

Las empresas tienen responsabilidades concretas en materia de prevención del acoso sexual y por razón de sexo. El artículo 48 de la Ley Orgánica 3/2007 establece que deben promover condiciones de trabajo que eviten estas conductas, también en el ámbito digital, y contempla medidas como campañas informativas y acciones formativas. Pero disponer de un protocolo es solo una parte del trabajo. De poco sirve tener un documento impecable si nadie sabe identificar una situación de acoso, cómo actuar o a quién acudir.

La prevención efectiva exige algo más que cumplir una obligación administrativa. Requiere que las personas conozcan sus derechos, entiendan qué comportamientos son inaceptables y sepan cómo utilizar los procedimientos internos. Y aquí la formación desempeña un papel fundamental. No hablamos de organizar una sesión anual para marcar una casilla de cumplimiento. Hablamos de sensibilizar, generar conciencia y proporcionar herramientas que puedan aplicarse en situaciones reales.

Porque la cultura de una empresa no se mide por lo que dice su protocolo, sino también por lo que sucede cuando alguien detecta una conducta inapropiada.

Atrapa las Red Flags: aprender a detectar el acoso antes de mirar hacia otro lado

En Inserver tenemos algo claro: la formación en igualdad y diversidad no debería convertirse en otro curso que se completa, se archiva y se olvida.

Por eso hemos desarrollado Atrapa las Red Flags, una píldora formativa gamificada que forma parte de nuestro Pack Diversity y está enfocada en la prevención del acoso sexual y por razón de sexo en el entorno laboral. Su planteamiento es tan sencillo como necesario: aprender a identificar comportamientos de riesgo y conocer cómo actuar ante ellos.

A través de una experiencia de microlearning gamificado, de aproximadamente 30 minutos, la formación presenta situaciones reconocibles del día a día profesional.

¿El objetivo? Que las personas no se limiten a memorizar conceptos, sino que puedan reflexionar, tomar decisiones y reconocer esas señales de alerta que tantas veces pasan desapercibidas. Además, la formación aborda los protocolos de actuación, ayudando a comprender qué hacer ante una situación de acoso y cómo acudir a los canales establecidos por la organización. Porque una cosa es saber que el acoso está prohibido. Otra muy distinta es ser capaz de detectarlo y actuar cuando sucede.

Con Pack Diversity apostamos por una formación práctica, dinámica y conectada con los retos reales de las empresas. Una manera de trabajar la sensibilización sin recurrir a contenidos interminables que nadie recuerda después. Eso sí, la formación no sustituye a un protocolo eficaz ni a la responsabilidad de la empresa. Los complementa y ayuda a que los procedimientos sean conocidos y puedan aplicarse.

El 25N dura un día. El compromiso debería durar todo el año.

Cada 25 de noviembre tenemos una oportunidad para visibilizar la violencia contra las mujeres y recordar que todavía queda mucho por hacer.

Pero el verdadero compromiso de las organizaciones no debería medirse por sus publicaciones en redes sociales ni por el número de iniciativas que anuncian durante una semana. Debería reflejarse en sus decisiones, sus protocolos, sus políticas internas y, especialmente, en la formación de sus equipos.

Porque prevenir el acoso sexual y por razón de sexo no consiste únicamente en reaccionar cuando aparece una denuncia. También significa crear las condiciones necesarias para detectar comportamientos inadecuados y actuar antes de que se agraven.

Las red flags están ahí. La diferencia está en saber reconocerlas y no mirar hacia otro lado.

¿Tu equipo sabría identificar una red flag?

En Inserver te ayudamos a transformar la sensibilización en una experiencia formativa práctica con Atrapa las Red Flags, nuestra píldora gamificada de prevención del acoso sexual y por razón de sexo, incluida en Pack Diversity.

Este 25N, pasa de las palabras a la acción.

Descubre Atrapa las Red Flags y lleva la prevención del acoso a tu empresa.

Porque prevenir también se aprende. Y cuanto antes empecemos, mejor.